El Universo novelesco de Rida Lamrini
« Lo que permanece no son las tramas. Son las preguntas. »
Cada escritor construye, libro tras libro, un territorio propio. Las tramas cambian, los personajes se renuevan, los escenarios evolucionan, pero ciertas interrogantes permanecen. Vuelven bajo formas diferentes, como variaciones de un mismo tema.
Así es como concibo mi universo novelesco.
No busco contar siempre la misma historia, sino explorar, desde nuevos ángulos, algunas grandes preguntas que atraviesan la existencia humana.
01. Personajes en el momento en que todo cambia
Mis novelas rara vez se interesan en existencias apacibles. Suelen comenzar en el instante en que un equilibrio se rompe.
Un encuentro inesperado, una desaparición, un secreto celosamente guardado, una traición, un exilio, una guerra, a veces un simple azar: basta poco para que una vida cambie de rumbo.
Lo que me interesa no es solo lo que les sucede a los personajes, sino lo que los acontecimientos revelan de ellos. Las circunstancias sacan a la luz sus contradicciones, sus miedos, sus lealtades, sus renuncias, pero también su capacidad para reinventarse.
El verdadero suspenso nace ahí.
02. La memoria como territorio interior
La memoria ocupa un lugar central en mi escritura. Nunca es un simple retorno al pasado. Es una fuerza que actúa en el presente.
Estamos hechos de recuerdos, olvidos, transmisiones, silencios y, a veces, heridas que ni siquiera sabemos nombrar. Algunos personajes buscan recuperar una parte olvidada de su historia; otros intentan liberarse de ella.
Entre la memoria y el olvido se juega a menudo su destino.
Esta tensión atraviesa mis novelas porque atraviesa nuestras vidas.
03. El amor en toda su complejidad
El amor es otro hilo conductor de mi obra. No un amor idealizado, sino un amor enfrentado al tiempo, a la distancia, a los silencios, a las decisiones imposibles y a los caminos que la vida impone.
Me gusta explorar esos momentos en que los sentimientos chocan con la realidad; en que los seres continúan amándose sin poder siempre vivir juntos; en que los lazos se transforman sin desaparecer del todo.
El amor se convierte entonces en una forma de revelar a los personajes, más que en un simple tema novelesco.
04. El Mediterráneo, un personaje con derecho propio
El Mediterráneo atraviesa de forma natural mi imaginario. Conecta continentes, culturas, lenguas e historias. Es un espacio de tránsito tanto como de separación.
Se deja un país, se descubre otro. Se transportan recuerdos, sueños, a veces heridas a través de él.
En mis novelas, nunca es un simple telón de fondo. Acompaña a los personajes, influye en sus elecciones y lleva en sí una memoria colectiva que dialoga con sus historias individuales.
05. El suspenso como revelador
A veces se califican mis novelas de thrillers psicológicos. Comprendo esa lectura.
Pero el suspenso, para mí, nunca es un fin en sí mismo. Sirve para revelar a los seres humanos. Una investigación, una desaparición, una amenaza o un misterio solo cobran su verdadero sentido si iluminan las motivaciones profundas de los personajes.
Prefiero un suspenso que revela a un suspenso que impresiona.
06. Fronteras que se desvanecen
Nos gusta clasificar los libros: novela psicológica, thriller, novela histórica, novela sentimental... Comprendo esa necesidad.
Sin embargo, cuando escribo, estas categorías pierden su importancia. La Historia se une a lo íntimo. El suspenso encuentra la emoción. La reflexión dialoga con la acción.
No busco pertenecer a un género particular, sino contar historias donde múltiples dimensiones de la experiencia humana puedan coexistir.
07. Un mismo universo, varias puertas de entrada
Cada novela puede descubrirse independientemente de las demás. Mantengo firmemente esta libertad.
Un lector debe poder entrar en mi universo por cualquier libro, sin sentir que llega a mitad de una historia ya iniciada.
Pero quien continúa la lectura descubre poco a poco ecos, correspondencias, personajes que regresan, temas que se profundizan y preguntas que cobran nueva luz.
Mis novelas dialogan entre sí sin imponerse jamás unas a otras.
08. Una obra en movimiento
No considero este universo como un territorio concluido. Cada nuevo libro aporta una voz, una mirada, una época o un paisaje adicional.
Lo que permanece no son las tramas. Son las preguntas.
¿Qué hacemos con nuestra memoria?
¿Cómo resiste el amor al tiempo?
¿En qué se convierten nuestros compromisos cuando cambian las circunstancias?
¿Cómo forjan los lugares a quienes los habitan?
Alrededor de estas interrogantes se sigue construyendo, libro tras libro, mi universo novelesco. Es este universo, más que la repetición de personajes o tramas, lo que une a cada una de mis novelas.
« Lo que permanece no son las tramas. Son las preguntas. »
— Rida Lamrini
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